martes, 16 de enero de 2007

El perfil de los pacientes quemados graves

En la condiciones de nuestros país es posible distinguir tres grupos de pacientes con características claramente diferentes. El grupo de Quemados niños, el de los quemados accidentados del trabajo y el de los quemados adultos que se atienden en el sistema público.

Los niños se queman en un 70% con líquidos calientes, las lesiones son de espesor parcial. Los padres, salvo condiciones excepcionales, constituyen la base de una sólida red de apoyo.

Los quemados accidentados del trabajo sufren lesiones relacionadas con el tipo de energía que se utiliza en el proceso productivo en el que participan. Un porcentaje sustantivo de ellos están cubiertos por seguros de accidentes del trabajo (ACHS, Mutual de Seguridad, IST ) se atienden en los Servicios de esas Instituciones, que disponen de una excelente infraestructura. En general tienen una muy buena cultura de prevención, están perfectamente sanos al momento de accidentarse. Superada la fase crítica disponen de una muy buena red de apoyo para su rehabilitación hasta conseguir un pleno reintegro laboral y social.

Los quemados adultos que se atienden en el sistema público conforman un grupo diferente en el que concurren factores que hacen particularmente complejo y difícil su tratamiento.

A nuestro servicio ingresan alrededor de 100 pacientes quemados graves al año, provenientes en: un 60% de la Región Metropolitana y un 40% derivados de las otras Regiones del país.

Estos pacientes tienen en promedio 43 años de edad, y una parte importante sobrepasa los 65 años. El porcentaje de superficie corporal comprometida gira en tono del 37%. Llama la atención que el 73% se quema por fuego, lo que explica la elevada presencia de injuria inhalatoria (tradicionalmente entendida como quemadura respiratoria).

Agrava la situación el compromiso de conciencia al momento del accidente, sea por senilidad, uso de psicofármacos, enfermedad psiquiátrica, alcohol o drogas, ya que, deteriora o elimina las capacidades para prevenir, anticipar el riesgo, protegerse del daño y conseguir ayuda. Encontramos un 40% con presencia de alcohol excesivo, un 54 % de tabaquismo, y un 19 % que presenta enfermedad psiquiátrica previa.

Mas preocupante resulta que en el 23% de los casos se trata de lesiones auto inferidas. Lo que en nuestro país se conoce como quemado a lo Bonzo. Este es, sin duda, un problema médico social grave que ha pasado inadvertido. Se le suele ver mas como un hecho anecdótico que, coyunturalmente, gana notoriedad en los medios pero que no es seguido por un esfuerzo sistemático de prevención y rehabilitación.

En realidad, en el sistema público, el tratamiento de los pacientes quemados se mantiene todavía en los niveles tradicionales, cuyo objetivo era salvar la vida y reponer la cubierta cutánea. La Red de atención aún no está preparada para abordar las tareas de asistencia en salud mental y de prevención, rehabilitación reinserción social y laboral. Todo lo que sabe es que estaría dentro de los planes incorporar al listado de las patologías con atención garantizada a los quemados graves en el curso del 2007 pero, limitado sólo al tratamiento de la fase aguda.

5 comentarios:

QUEMADOS dijo...

Impresionante si duda un gran reto Doctor, gran dicha tener un equipo como el suyo. Felicidades.

Dr. Felix Muñoz Guerrero

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Dr
Me ha gustado mucho su blog.
A traido a mi memoria las luchas épicas que dimos contra Pinochet,mas,me he sentido triste al ver que hoy a pesar de todos los avances ,las brechas que menciona por ahí aún continúan,son de otro tipo,pero persisten.
Me duele ver como muchos d enuestros hermanos y compañeros se han transfigurado con el Poder.
estos días leía a Orwell.La rebelión en la Granja, y no podía dejar de pensar en los errores nuestros.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

YO PIENSO QUE ESTAS IMAGENES NOS HACE RASONAR
ATT. CINTHYA

jenny flores dijo...

me gustaria saber mas sobre rehabilitacion en quemados adultos soy hondureña terapista

jenny flores dijo...

estas fotos son una cruel realidad