jueves, 7 de abril de 2011

Entrevista en Radio Cooperativa












Jefe de servicio de Posta Central: Nuestro sistema público de salud es espectacular

Cirujano plástico Jorge Villegas valoró el sistema aunque reconoció que tiene "enorme debilidades".
Especialista es el principal impulsor del tratamiento de personas quemadas en el plan Auge.

El Jefe del Servicio de Quemados de la Posta Central, Jorge Villegas, calificó de "espectacular" el sistema público de Salud chileno, aunque sabe que posee "enormes debilidades".

El cirujano plástico especialista en quemados dijo en Una Nueva Mañana que la atención pública "no está como yo quisiera, a esto le falta mucho todavía" pero "nuestro sistema público de salud es espectacular, con las más enormes debilidades que uno pueda tener, pero es espectacular".

"Tiene resultados que no tendría nadie más" con tal apoyo, aunque lo que necesitamos "sin duda es tener mayor cantidad de recursos y lo otro es saberlos aplicar mejor", agregó.

Según Villegas el problema está en que "no hay un diálogo suficientemente fluido entre quien toma las decisiones y quien las ejecuta, quien hace la atención médica cotidiana".

Por lo mismo propuso que "todos los que formen parte del Sistema Público de Salud lo sean por carrera y que tengan que rendir cuenta pública contra un proyecto. Para que exista una autonomía de quienes gestionan los servicios del poder político".

Tratamiento de grandes quemados

El proyecto de "Tratamientos de Grandes Quemados en el AUGE", impulsado por el doctor Jorge Villegas, ganó el Primer Premio en el Congreso de la Asociación Americana de Quemados por ofrecer posibilidades de equidad en el acceso a la atención.

Según describió el cirujano plástico, el reconocimiento fue el resultado de que "tenemos condiciones para que cualquier paciente que tenga una quemadura que ponga en serio riesgo su vida o lo coloque en la posibilidad de tener secuelas funcionales permanentes, tenga derecho a ser atendido en un centro de nivel de especialización en 72 horas como máximo".

Atención, a la que cualquiera puede acceder y que el especialista espera que "que sea gratis para todo el mundo" en el futuro próximo.

Fuente:
http://www.cooperativa.cl/jefe-de-servicio-de-posta-central-nuestro-sistema-publico-de-salud-es-espectacular/prontus_nots/2011-04-07/133316.html

viernes, 4 de febrero de 2011

Golpe de Calor

Nuestro organismo controla estable su temperatura a través del Centro Termorregulador.

Cuando la temperatura corporal se eleva por encima de 40° (Hipertermia) de manera sostenida el Centro es sobre exigido y puede llegar a perder su capacidad reguladora.

Cuando esto ocurre se desencadena un proceso patológico conocido como Golpe de Calor que puede llevar a la Falla Orgánica Múltiple y a la muerte.

La respuesta al Golpe de Calor depende de características individuales. Por lo mismo, en su etapa inicial, puede presentarse con sintomatología diversa lo que hace difícil el diagnóstico. En etapas mas avanzadas pueden aparece cefalea, convulsiones, falla respiratoria, edema pulmonar, etc.

El Golpe de calor tiene una baja incidencia. Afecta más frecuentemente a personas más susceptibles: niños, ancianos.

En general se asocia a exposición a altas temperaturas, ejercicio físico de cierta intensidad, deshidratación, susceptibilidad personal.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LLAMADAS

Falleció el Dr. Pedro Castillo. Este artículo fue escrito a solicitud de "Vida Medica" y pone en palabras mas ordenadas aquellas mismas ideas que de manera improvisada dijera en el cementerio y que sintetizan mi sentimiento ante su partida.

Santiago, Lunes 15 de Noviembre de 2010

Querido Pedro

Otra vez una llamada. Ahora un mensaje de mi secretaria escrito sobre mi mesa. Alguien a quien no conozco, o tal vez que no recuerdo que conozco, me pide que escriba sobre ti. Para la “Vida Médica” dice. Aquella revista que hace casi treinta años fue uno de los escasos medios que acogió nuestros escritos y que ahora me resulta casi ajena. Alguna vez, cuando quise usar sus páginas, me fue cerrada.

En su momento habría saltado sobre el teclado o al menos cogido con rapidez el BIC. Ahora me demoré. Un instante de reflexión, luego pensé… mis becados no te conocen…tampoco leen “Vida Médica” pero, los que tenemos nuestra historia nunca despreciamos una tribuna, no hay por que hacerlo ahora. Los que crecimos construyendo redes conocemos el valor del testimonio. Ellos, los becados, deberían llegar a saber por que constituyes un referente. Hagamos como siempre hacemos, contemos la historia.

1968 marcó un florecer de ideas en nuestra parte del mundo. Para quienes transitábamos en aquel particular camino de herederos de barberos, aprendices de hechiceros, sacerdotes del curar el florecer nos remeció como una explosión. Muchas de nuestras certezas se convirtieron en interrogantes. Ahora no sólo queríamos comprender la biología del humano, queríamos entenderlo viviendo sumido en los procesos sociales: entender la organización social, la economía, la dinámica de las transformaciones. Queríamos dejar de ser solo espectadores pasivos, pasar a agentes activos, protagonistas de los cambios. Sujetos de nuestra historia.

Transitamos, casi sin percibir el tránsito, de disciplinados estudiantes a dirigentes; primero gremiales, después políticos. Mas tarde reparamos en que ambas categorías nunca están separadas. Eran los años en los que irrumpíamos con la soberbia de la juventud y la inexperiencia. Así y todo necesitábamos referentes. Hitos vivos que marcaran la trayectoria, a quienes pudiéramos buscar con la mirada y al encontrarlos saber que estábamos en el buen camino. Hacer realidad aquello de poner los beneficios del progreso al alcance de la mayoría.

La Universidad y con ella la Facultad de Medicina trataba de superar su etapa feudal y avanzar, con algunos tropezones, por el camino de la democracia. El viejo Hospital Aguirre trataba de recorrer ese camino, pasar de cátedras compartimentadas a Departamentos. Así como un día los estudiantes, transformados por obra y gracia del nuevo estatuto en protagonistas y electores, apoyamos a Alfredo Jadrecic para Decano, ahora apoyamos a Pedro Castillo para Director del Departamento de Cirugía. Así nos conocimos sin saber mucho uno del otro.

Lo que parecerá curioso es que, si bien años después un pequeño espacio de la cirugía se convirtió en el núcleo central de de mi hacer profesional, nunca la Cirugía estuvo entre nuestros temas. Nunca nos vimos operar, no compartimos una reunión clínica, excepcionalmente podemos haber conversado sobre un paciente. Es probable que también tuviéramos allí algunas afinidades pero fueron otras nuestras identidades.

La vida adquirió un ritmo veloz y profundo. Nos transformamos a la par que transformábamos. Nuestros caminos se abrieron, llegué a médico. Recorríamos las complejas e inciertas y discutidas rutas de la transformación social cuando nuestras vidas fueron brutalmente interrumpidas. Muchas literalmente, las otras, sesgadas en su proyecto vital. Obligados por la fuerza a reiventarse, a superar la pérdida sin dejar de soñar con lo perdido. A llegar a ser “Maestro de la Cirugía” casi sin discípulos. Aunque, en ocasiones, basta sólo uno para hacerse merecedor del título. Me enteré tiempo después, no se si antes o después de salir del país, tal vez al volver, que nuestro Pedro había sido expulsado de su querido Hospital, arrancado de sus alumnos y sus pacientes. No se si ese crimen encontró ya su castigo.

Pasaron años de sobrevida, de construcción tenaz y silenciosa de redes, de rescate primero de solidaridad después, mas tarde de movilización social. A la par nos reinventamos y reinventamos organizaciones, entre ellas el Colegio Médico.

Caminando esos caminos nos volvimos a encontrar. Ya lo dije, los hitos nos muestran si estamos en el buen camino. Allí estábamos: Colegio Médico, defensa de los Derechos Humanos, protección de la Vida, la Salud, la Dignidad de las personas. Ahora éramos compañeros y aparecieron las llamadas.

Llamó un día de Mayo, comienzos de los ochenta Matilde, esposa de Patricio Arroyo “están aquí, se lo están llevando” y se lo llevaron junto a Manuel Almeyda y tú Pedro. Organizamos caravanas de visitas a la cárcel de Valparaíso, con tristeza pero sin perder la alegría de estar juntos batallando por convicciones, compartiendo la vida, hasta ostras compartimos. Creo que recién entonces supe de la esposa, la Dra. Taucher

Un espacio significativo de nuestro mundo pasó a ser el Colegio Médico, el viejo y respetado Colegio, el Colegio de Juan Luis González, Víctor Maturana, Rubén Acuña, Kleber Monlezun, Raúl Donkaster, Emilio Villarroel, Gabriela Venturini, Miguel de la Fuente, de nuestra querida Haydee López de otros muchos que ya no están y de todos los que guardan el recuerdo.

Fueron años de profundos compromisos personales e institucionales. El Colegio fue reconocido nacional e internacionalmente. Premiado por la Asociación Medica Mundial por ser la primera Organización médica que enfrentó, investigó, y juzgó la participación médica en la tortura con la dictadura vigente honrando el sentido de la profesión a escala universal. Y se pagaron los costos.

Pedro pagó uno de ellos. Comenzaron las relegaciones. Con todo una forma menos horrorosa de sanción.

Bromeábamos, he contado, con la posibilidad de ser relegado. En mi caso a Melinka. Mi padre fue farero de Melinka. Allí a los 5 años fui a la escuela, doña Nena Risco fue mi profesora, don René Acardi el Director. Allí conocí los primeros relegados, los de González Videla en los cincuenta. Gente buena y sencilla, los recordaba con simpatía. Sería una ironía simpática que las vueltas de la vida me llevaran allá de vuelta.

Pero no. Lo relegaron a él. Una mañana muy temprano, otra llamada. Llamó la Dra. Taucher. Se lo están llevando… Otra vez. Primero la incertidumbre. Hoy es fácil decir, lo relegaron. Suena anecdótico. Entonces no sabíamos que sucedería y siempre podía ser lo peor. Lo fue para José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino.

Lo relegaron a Melinka pasó por Puerto Montt. Allí Cacho Santos le dio su gamulán. No te dejaban tiempo para llevar ropa de abrigo. Pero siempre hubo un compañero dispuesto a desprenderse de lo suyo.

Entonces pude escribir a Don René Acardi el viejo maestro de mi escuela de Melinka que apoyara a este otro de mis Maestros y le brindó una ducha caliente.

Decidí ir a verlo. El Consejo del Colegio de Chile decidió que fuera pero además que llevara a la Dra. Taucher. Entonces recién me hice a la idea de llamarla Erika. Había dejado de ser mi profesora de Bioestadística en primero para ser la esposa del compañero. Para mi era volver a mi tierra, a sus lluvias, sus vientos, sus caminos de ripio, sus barros, sus gentes sencillas y recias. Admiré su tranquilidad, su capacidad de empatizar, de ajustarse a las nuevas circunstancias y manejarse en ellas. Su disciplina, su constancia, su fe. Llegamos a Quellón, los vientos y las lluvias no nos dejaron continuar. Mi tiempo se agotó, debía volver. Ella se quedó y logró llegar. La admiré por eso.

Desde acá. Digo desde el Colegio y desde todas partes batallamos por su retorno y tuvieron que permitir que volviera. Volvió convertido en una figura de identidad.

No recuerdo si antes o después de eso. Para un cumpleaños fue cuando le dije que esperaba que cuando tuviera su edad querría parecerme a él. Generaba identidad.

Hicimos la tarea. Abrimos camino para que la historia volviera a su cauce. Para que, con todas sus limitaciones, viviéramos de nuevo la democracia. No siempre nos gusta el resultado. Pero ya lo sabíamos, no es lo mismo luchar para conquistar la democracia que luego administrar el poder. Némesis no perdona. Imagino que es por eso que preferimos mantenernos alejados de él.

Hace unos días una nueva llamada y muchas llamadas. Esta vez no se lo han llevado. Ha partido. Pero como solemos decir, porque así lo sentimos, está en nosotros.

En nuestro camino se construyen confianzas, se generan amistades, mejor, se producen identidades tan profundas y permanentes que traspasan los límites del tiempo. Esas nos permiten, aún sin vernos por años, al caminar, mirar al lado y comprobar que están allí como referentes. Así sabemos que estamos todavía en el buen camino.

Querido Pedro Seguiremos por ahora esta huella tratando de parecernos a ti y no tengo dudas que, siguiéndola, algún día volveremos a encontrarnos.

Noviembre de 2010

domingo, 5 de septiembre de 2010

A propósito de un rumor.

La semana pasada comenzó en un clima de incertidumbre instalado en nuestra Posta Central a partir de peticiones de renuncia. Parecía que la Discrecionalidad estaba de vuelta. La mayoría de los Jefes de Servicio, el soporte científico técnico de la Institución, habían representado su preocupación y esperaban respuesta. De hecho la pidieron por escrito.

En ese contexto con la cara teñida por intensa preocupación me vinieron a informar que se preparaba mi despido. Mi trayectoria no sería compatible con la nueva administración. Era un rumor pero completamente fundado y creíble para los que lo trasmitían. No se atrevían a dar la fuente “para protegerla”

Reaccioné como reaccionan los que aprendimos a vivir en dictadura. Anticipando. Solemos decir “Si ve que llueve en el horizonte, saque paraguas”. Sacarme de una posición profesional, ganada por concurso, me parecía un error. Interrumpir el desarrollo de un proyecto que ha conseguido acercar los beneficios del progreso a pacientes humildes mejorando resultados, aumentando sobrevida, rescatando años de vida precozmente perdidos, me parecía una barbaridad. Pero hay quienes pasaron por encima de todo eso en el pasado. Luego, saqué paraguas. Informé del rumor a mi equipo, mi familia, mi Sociedad, mi Colegio y mis amigos.

La línea de defensa fue la difusión de nuestros resultados contenidos en el Informe de Gestión que yo mismo entregué hace un par de semanas a la nueva Dirección. Estoy seguro que esas tablas y gráficos son capaces de defenderse por si mismos, sin otras explicaciones.

Tres días después voces diversas me han insistido en que sólo fue un rumor sin fundamento. Asumo que así fue. No aporta nada ir mas allá.

Lo que si vale la pena son algunas reflexiones que continúen otras iniciadas hace ¿treinta años?

Revisé escritos anteriores como la carta a Juan Giaconi cuando asumió el Ministerio. Decía “conocemos a Juanito Giaconi, Consejero, amigo de todos, ahora conoceremos a Juan Giaconi Ministro” llevaba implícita la preocupación por como cambia el hacer la posición y la cercanía con el poder. Otra, del tiempo de Jorge Jiménez y Carlos Massad en el Ministerio en la que llamaba la atención “mas allá de los hechos, las creencias constituyen realidades” y otras dirigidas a amigos que llegaron a Ministros mas tarde y fueron, a mi juicio, quedando encerrados en su medio, perdiendo de vista o no capitalizando la experiencia de quienes tienen el real protagonismo en la gestión de salud, en el lenguaje de hoy, los que producimos las prestaciones; permitiendo, otra vez, que el Sector sea mas un territorio de confrontación política o corporativa que una espacio de realización de la Equidad por medio de una política de Estado que trascienda mas allá de la coyuntura .

Lo que me preocupa es la convicción con que me hicieron el anuncio. El temor que transparentaba. La Discrecionalidad está de vuelta. Lo que es un rumor sólo es anticipo de la realidad.

La explicación sencilla es: Son herederos de la dictadura, son la derecha, es esperable que actúen de esa manera.

Pero eso no es verdad. Si lo fuera nuestro horizonte estratégico sería la eterna confrontación. Pero existen derechas con proyectos de país. Hay quienes han llamado a profesionalizar la administración del Estado.

La explicación es más compleja. La Discrecionalidad no sólo se acantona en la derecha. Se acentúa en algunos sectores. Por cierto llegó a extremos en la dictadura pero permea el conjunto de la sociedad, es particularmente afín con quienes ejercen el poder.

Cuando en otra carta dije que llenar los cargos de Dirección por medio de Concursos de Alta Dirección era un progreso significativo, agregué perfectible, porque es un progreso pero no suficientemente vacunado contra la Discrecionalidad y todavía susceptible de nepotismo, cooptación o clientelismo.

Hacerse inmune a la Discrecionalidad tampoco es un acto simple de voluntad. Es un proceso que permita llegar a aquilatar el valor de cada uno en si, en su equipo, en comparación con otros. El Sistema aún no es capaza de hacerlo. Sin Registros adecuados, sin evaluación prospectiva de resultados, sin costeo de prestaciones es muy difícil establecer diferencias. En esas condiciones la mejor alternativa de reemplazo suele ser la evaluación de pares. En ningún caso la confianza política.

Al revés cuando se construyen registros y se evalúa resultados, esos no requieren de explicación. Se constituyen argumentos en si mismos. Esa es otra de las lecciones reaprendidas en este incidente.

El otro valor de incidentes o mini crisis como estas es sacar a luz, dejar en evidencia comportamientos que muestran quien es quién y van definiendo con quien se puede contar y para qué.

Me impresionaron muchos comportamientos. A riesgo de ser injusto quiero citar tres. También un cuarto, el de mi mujer, pero ella es así, me impresiona todos los días, maneja crisis desde siempre, con una sonrisa, con humor, opinión decidida, sin complejos ni sectarismos pero con firmeza y respuesta directa e inmediata. Nacida en otra generación maneja otra transversalidad con menos prejuicios que la mía.

Me volvió a impresionar Iside Bravo, la derechista del equipo, la que hace seis años tomó los antecedentes de Sandra Whitlle y sin conocerme, venciendo sus prejuicios, me encaró y me encaminó hacia la Posta. Ahora de nuevo empujada por el compromiso con su Institución y sus pacientes, liberó la emoción y salió a batallar de nuevo.

Sandra y su equipo de jóvenes intensivistas, el soporte cotidiano de nuestra tarea; dispuestos igual que todos los días a no dejar morir nuestro proyecto y hacer lo que fuera necesario para seguir adelante.

Pedro Vidal, con el que sólo nos une el respeto profesional y la colaboración en la formación de jóvenes cirujanos plásticos, que no es poco, quién desde lejos, fuera de Chile, estuvo dispuesto ha “hacer todo lo necesario, pública y privadamente” para impedir que este rumor se convirtiera en realidad e inició sus propias gestiones.

Cada uno de esos gestos me compromete y me convence que si. que hay posibilidades de progresar de verdad, de alejar las malas prácticas, de construir el Servicio que nuestros pacientes merecen fundándolo en el profesionalismo, dejando la política para el ámbito de la política y el ámbito de la prestación de salud para el ámbito del método científico, la gestión clínica, la bioética; evaluando resultados, optimizando el uso de recursos limitados, seleccionando las alternativas mas costo efectivas para conseguir, como siempre afirmo, poner los beneficios del progreso al alcance de la mayoría. Caminando en el sentido de la Equidad.